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Han habido veces que le he recordado, no con cariño, ni con amor, ni deseos de verle, ni saber de él; simplemente, por alguna razón: una canción, una expresión, una comida concreta, un lugar, un segundo. A veces, de manera muy fugaz, se pasea por mi mente y, sin apenas alterar nada ni del exterior, ni del interior, pasa y se va.

Hoy pasó y, su recuerdo, tan breve, me hizo pensar si al resto les sucederá lo mismo. Si a mi príncipe le sucederá igual.

Luego profundizas en el tema y le sacas los colores.
Te preguntas si, de pasarle, le pasara a menudo, si le pasará de manera casual, pasajera...si alguna vez le ocurre.

Te detienes a valorar las veces que te sucede a ti, esos escuetos momentos que tu cabeza le dedica al pasado y, sin mayor dilación, lo siguiente es saber que te hace sentir dicha imagen, esa retentiva de lo que fue y, acto seguido, lo importante es saber que sentirá tu príncipe al tener esas memorias picando a su puerta.

Nunca se comentan estas cosas; bien porque no se preguntan, bien porque no se hablan, pero suceden, a todos nos suceden...aquellos tiempos!, buenos o malos, fueron nuestros tiempos pasados y no sólo marcaron, sino que decidieron parte del presente que vivimos.

Hoy, no sé que me hizo recordarle parcamente, pero le recordé. Sin cariño, sin amor, sin ganas de saber, ni deseos de nada, pero hoy paso por mi mente.


Y, una vez más, se quedará en el silencio, pasará a formar parte de lo que no se dice, muchas veces, porque nadie pregunta, muchas otras, porque no se habla.
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Bailar pegados

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Hoy me salió una canción en el Ipod una canción que no conocía de Bad Paisley, ¨We Dance¨, que me hizo pensar en lo mucho que deseo bailar un lento con mi príncipe, no sé exactamente porqué, hace años que no bailo una balada con nadie, ni tan siquiera he tenido necesidad o deseo de qhacerlo, tanto como deseo hacerlo ahora. El pensar en un baile lento me hizo recordar la sensación que sentí, la primera vez que baile con un chico.
Recuerdo perfectamente cuándo, cómo, con quien y qué canción baile. 

Era el verano de 1989, yo estaba en un colegio de Suiza, College Du Lemàn (creo que se escribía así, como es francés); era el segundo año que iba a pasar un mes a esa escuela a practicar el inglés; ya tenía mis amigos, conocía el terreno y me sentía en mi lugar. Tenía 13 años.
Con mis 3 amigas del alma, hicimos un cuarteto perfecto: conocido por todos, rebeldes sin causa y sin remedio y unidas, muy unidas. Como anécdota contaré que tuvimos 14 avisos de expulsión en sólo 3 semanas...a a penas 3 días de acabar nuestro tiempo en el colegio, nos expulsaron, se venía el 15  aviso, que pasó a ser un hecho.
Dentro de nuestra independencia del resto del mundo había un grupo de 4 chicos, 5 en realidad pero uno de ellos era el hermano pequeño de Karim, que más que ¨uno más¨ era una mochila; estos 4 valientes: Karim, Omar, Dori y Timur, siempre estaban rondando por donde estábamos nosotras o, en su defecto, nosotras siempre rondábamos por donde estaban ellos.
Se hicieron dos parejas: Timur y Beti y Karim y yo. Timur es de Egipto y Karim de Damasco. Beti y yo, españolas de pura cepa.
Nuestro feeling se dió a los primeros días de llegar; nosotras ya nos conocíamos, aunque el año anterior no habíamos profundizado en nuestra amistad y cada una, a excepción de Estrella y yo, íbamos por nuestro lado; con ellos más de lo mismo: Karim y su hermano, Ali, ya habían estado, al igual que Omar al que teníamos también visto, los otros no sabría decir.
Los dos grupos, era sabido por todos, estábamos muy unidos, no todo el día juntos, pero estábamos marcados por la misma cruz.
La primera semana de estar ahí tuvimos discoteca el viernes por la tarde.
Ay dios!, que fantásticas las discotecas de colonias, los colegios de verano!; esas maravillosas tarde-noche de fiestas que aguardábamos como agua de mayo. 

Una amiga mía, española, del colegio de Barcelona, Cristina, se me acercó a lo alrgo del día y me informó que esa tarde, en la disco, Karim me iba a pedir para bailar.
El resto del día es historia!, histérica perdida, hablando sin parar con las chicas, riendo, imaginándonos el momento en voz alta y a cuatro voces y esperando impacientes, todas!, el momento, el gran momento.
Después de comer, recuerdo que nos cruzamos con los chicos al salir del comedor y karim se me acercó:
K: - ¨Will you go tonight to the disco?
S: - Yes, I will
K: - See you there then!
S: - Ok, see you later, bye!

Unas frases de nada, a mi me hacían sentir pletórica. 
Confirmada nuestra ¨cita¨, el tiempo pasó y llegó la hora x. Yo me presenté con mis ángeles de la guarda una vez comenzada la disco; eso de estar allí nada más abrir las puertas para nada, debía hacerme esperar. Y ahí estaba él; lo típico, los chicos a un lado, las chicas al otro, mirándonos y dejando escapar alguna que otra sonrisa. La música de fiesta sonaba y yo esperaba, algo insoportable la espera, dicho sea de paso, que llegaran las lentas. Y llegaron.
La primera que sonó fue ¨Sacrifice¨ de Elton John; como iba a olvidarla!
Karim se me acercó, alargó su mano y sonrió; mi respuesta fue automática: alargué la mano, sonreí y me dejé guiar; el resto  de nuestros amigos y la disco en general: grititos, risas, abucheos y palabras de...ya podéis imaginaros.
Sí, éramos la primera pareja en formarse oficialmente en la escuela, pareja conocida por todos los alumnos, nuestra fama de gamberros barría barreras!
Nos colocamos en el centro de la pista y nos dejamos llevar lo que podíamos y sabíamos. Mis amigas, por un lado, me iban dando indicaciones y sus amigos, por el otro, le daban indicaciones de que se acercara más a mi y de algo más, como que colocara sus manos más abajo y, ni corto ni perezoso, lo hizo! (hay una foto del momento: ¨manos en el pandero¨, algún día la subiré). La canción seguía y seguía y yo hubiera deseado que no acabara más, pero acabó. 
Nos separamos, me dió las gracias y cada uno se fue a su rincón.

Que tarde!, que momento!, que sensación! que recuerdos.

A la semana siguiente, la segunda, volvimos a la disco y repetimos el baile, en esta ocasión Roxette, ¨It must have been  love¨. Fue nuestro último baile. 
Una semana después me expulsaron, justo en viernes, al medio día. Y justo esa mañana me habían comentado que iba a pedirme apra salir!, jajaja; ¨pedirme para salir¨, que buenos tiempos, que inocentes.

Esos bailes los tengo grabados tan adentro mío que difícilmente nunca los olvidaré.
Me sentíta especial, eran todo experiencias nuevas, las primeras veces, el primer chico; todo era lo primero de...

Después de esos bailes en el subterráneo del edificio central del College Du Lemàn hubieron otros: ese mismo invierno baile con Copi, el chico que me gustaba de mi curso, pero no recuerdo la canción, si cuándo y cómo sucedió pero, eso, es otra historia.

Cuando acabé de recordar parte de mi magnífico y, puedo decir aún hoy, el mejor verano de mi vida, he reparado que, desde el año 89 nunca he vuelto a tener necesidad o deseo de bailar pegado junto a alguien, hasta ahora.
No me explico cual será el motivo; si será por sentirme como una niña con zapatos nuevos: exaltada, feliz y fuera de mí misma pero lo único que sé es que me muero por bailar con mi príncipe.
Imagino a los dos, abrazándonos, girando lento sobre nosotros mismos, con las manos en su lugar, ni más arriba, ni más abajo, sólo, donde deben estar, reclinando mi cabeza sobre su pecho, cerrando los ojos y dejándome engullir por el sonido de una canción melódica que pase a formar parte de neustra historia, de nuestro cuento de hadas. Sí, bailar pegados....eso quiero.



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Costumbres

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Las personas somos animales de costumbres.
Sin darme cuenta, o siendo consciente, la verdad es que me doy cuenta de que tengo muchas costumbres a las que me he acostumbrado y, lo más increíble es que no sé si me hacen bien.

Hace poco, desde que mí príncipe y yo decidimos dar el paso de vivir juntos y mantuvimos una serie de conversaciones, acepté cambiar una de mis costumbres más arraigadas; lo más ridículo de todo es que era una costumbre que sólo tenía en mi casa, en mi cuarto, en mi cama. Fuera de ahí, me adaptaba a la situación, al momento, a lo que fuera.
Esa costumbre era el lugar de la cama donde dormía; mi ¨lado¨ de la cama.
Nunca recuerdo haber tenido un lado u otro de la cama de manera establecida; cuando vivía en Consejo de Ciento dormí siempre en el lado derecho, por mi propia comodidad no por ideas sociales, la puerta quedaba en el izquierdo.
En la casa actual dormí desde el primer día en el lado izquierdo, cerca de la puerta, alejada de la ventana; daba igual quien durmiera conmigo, así era, así había sido y así seguiría siendo. Cuando se quedaba la Lolo, Blanca...mi hijo, todo aquel que me hacía compañía se acomodaba en el lado derecho.
No había caído en porque era, pero sí es cierto que cuando, a solas, durante mucho tiempo me quedaba pensando en mi pasado me decía que en algún momento me atrevería a dormir en el lado que no me pertocaba, por costumbre.
Y lo hice, sin discutir, sin plantearmelo demasiado, cuando, ya decidido que queríamos un proyecto de futuro común, vino a Barcelona un fin de semana y, por ideas sociales, se acomodó en el lado izquierdo, mi lado; a modo de broma le dije que ese era mi lado y repsondió que el lado que esta cerca de la puerta es donde debe dormir el hombre, para poder proteger a su pareja de cualquier intruso que entre. Acepté, sin más, le dejé seguir durmiendo en ese lado y yo, acurrucada entre sus brazos, también me dormí.

Soy consciente de que he ido rompiendo costumbres a lo largo de mi vida a modo de romper con el pasado en muchas ocasiones: me corté el pelo quitándome una melena que me encantaba, sólo para demostrarme a mi misma que estaba preparada para seguir adelante y olvidar. Cambié parte de la decoración del cuarto, más bien sumé artículos para sentir la atmósfera diferente y no enredarme en demasiados recuerdos cuando no había presente que los creara.
Me negué a relacionarme con el sexo opuesto creyendome fiel a una idea que me había creado, por costumbre, en mi cabeza.
Y más mucho más pero, mi lado de la cama era un acto de pura osadía...huviera sido de pura osadía, antes.
De el modo en que dejó de ser mi lado para pasar a ser el suyo, ha sido lo más grande que podía pasarme en cuanto a romper una costumbre; desde entonces duermo en mi nuevo lado y le reservo el suyo, encantada de que así sea.

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Requisito indinspensable: mala leche.

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Desde siempre he tenido la suerte de poder viajar; no recuerdo ningún año de mi vida sin haber realizado como mínimo, un viaje en avión. Nacionales e internacionales, he podido conocer un antes y un después en ser un viajero y, también, he conocido el antes y el después de los trabajadores de las aerolíneas.

Así pues, me considero totalmente preparada y en disposición de realizar un post similar.

Antes y cuando digo antes me refiero a remontarnos unos 10 años atrás en el tiempo; cuando compraba un billete de avión y me disponía a realizar un viaje, habían una serie de cosas en las que no debía perder tiempo en pensarlas, dedicarles esfuerzos y, más que recordarlas, ahora debo obligarme a saberlas y cumplirlas.
Cositas tipo: 
1. Comer fuerte: si se trata de un viaje de una durada considerable o llevar encima una bolsita con comida y refrigerios, eso sí, comprando los refrigerios una vez pasada la máquina de metales, ya que en los aviones, a día de hoy, no te dan ni un triste vaso de agua si no lo pagas y, sobra decir que un café en las alturas, tiene un suplemento de cojones.

2. La maleta: y no me refiero a saber lo que te llevas, aunque en algunas cosas también, sino a su peso, forma y medida. Ahora, incluso si haces un viaje en el que debes cruzar el océano y para estar un mes fuera de casa, no puede exceder de 23 kg, si llevas dos maletas en turista, tienes que pagar una auque se trate del típico neceser de nuestras madres, que es menos caro que pagar sobre peso, lo cual no significa que sea barato, para muestra un botón: hace un mes viajamos a Nueva York y pagamos la inocentada de no saber esta nueva norma de las compañías aéreas y, por el dichoso necesér de mi madre nos hicieron pagar nada menos que 50 euros, ahí es nada. Eso, o  al pasar por la máquina de metales nos hubieran dejado el necesér vacío al tratarse de botellas y demás que superaban los 50 ml.
¿Alquien sabe donde van a parar todos los productos de aseo que nos requisan los guardianes de los scanners?; yo creo que les habrá bajado mucho los gastos en esa clase de productos.

3. Antes sólo había una opción para tener el billete y era ir personalmente a la ventanilla de la compañía en el aeropuerto; ahora tienes la opción de Internet que supuestamente, está para facilitar la ida tanto a la compañía como al pasajero pero, en la práctica, nada que ver. Hay que leer muy bien la letra pequeña, sobre todo con las compañías de bajos costes porque, bajarán el precio del billete pero tienen más cara que espalda, sobre todo Vueling, pionera en ¨La Letra pequeña de doble sentido y con unamalaostiaquetecagas¨ y así, del tirón, ellos tienen la patente.

4. Por último pero lo más importante y lo que da nombre a esta entrada: l@s azafat@s. Se suponía que años atrás las personas que viajaban pagaban por una serie de servicios que no se decían pero se sobre entendían a la hora de adquirir el billete; no todos eran igual de afortunados y podían darse el lujo de conocer mundo; con las compañías de bajo coste, Internet, UE, etc...esto de los servicios se lo pasan por los huevos; tu pagas un billete de avión y punto, en esa compra no entra el equipaje, la delicatessen a bordo y muchísimo menos, el buen trato. Para eso paga un billete de primera o cómprate un jet privado.

Tal cual, algo me dice que en los estudios que deban realizar los trabajadores de las compañías aéreas, una de las asignaturas debe ser: ¨La mala leche: teoría y práctica¨.
Parecería que te están perdonando la vida cuando te acercas a las ventanillas; últimamente que vuelvo a viajar de seguido, he ido adquiriendo un master en el trato con esta especie, por desgracia, demasiado extendida ya. Y deben dar créditos extra en esta asignatura porque todos y cada uno de ellos se la trae más que aprendida.

Cuando me voy acercando a la ventanilla, sobre todo de vueling, ya se sabe, bajo coste y tal; noto que mi pulso se acelera y comienza a caerme el sudor, mi cabeza va a mil pasándome preguntas, dudas, palabras para tratar de tranquilizarme y, para que mentir, un sinfín de adjetivos nada bonitos para aquellos que me esperan allí, en la ventanilla.

Mi cabeza: habré pagado por el equipaje?....no claro! como voy a pagar si esta maleta que llevo se puede subir al avión...ya pero ¨cumplirá las normas de la compañía? entrará en ¨la máquina de la verdad de las maletas¨; he cogido el shampoo que compré especialmente para viajes cortos que cumple con los requisitos actuales de sólo 50 ml?; he puesto el cortauñas o ya me corte las uñas? me he traido en tentenpie? espero que me puedan dar pasillo aunque...no sé si pedirlo, ese tiene aún más cara de pocos amigos que el de la semana pasada...dios, ya me toca...

Yo: buenas, a Madrid...esto discúlpe, podría ser ventanilla o pasillo?, si no va muy lleno, si se puede, claro, si no es molestia, ya sabe, si puede ser sólo.
Azaf@: el avión va lleno, la próxima vez que quiera elegir asiento haga check in on line.

*Puntualización: a las palabras le acompañan una cara de ¨unamalaostiaquetecagas¨, ni una sola mirada directa, todo lo dice de memoria y sin dejar de teclear.

Azafat@: lleva equipaje de mano? puede enseñármelo? póganlo encima de la cinta para pesarlo. Que sepa que supera el límite establecido por 50 gr, la próxima vez no podré dejarla subir a bordo. Y, aunque yo le dejaría por esta única vez, creo que no supera las medidas establecidas por la compañía, puede probar si entra?

Mi cabeza: Dios no!¨La máquina de la verdad de las maletas¨!!! el tipo de la tienda me dijo que esta cumplía las normas para subirla a bordo pero creo que no la voy a conseguir meter en ese huequito de mierda, porque me habré traido las 4 botellitas del aseo personal! me hubiera aorrado la bronca por los 50 gr de más y fijo que po r su culpa no cabrá en la máquina...(sudores fríos).

Azafat@: bien, la próxima vez asegúrese de levar el peso exacto, asiento 24B, el embarque será a las 18:00, miré las pantallas para saber el número de puerta.

Yo: gracias, esto..aún no se sabe la puerta de embarque? pero...salimos en hora, no?

Azafat@: sí, el vuelo va a su hora.

Yo: entonces como es que no hay puerta de embarque si embarcamos en 40 minutos. 

Lo que tienen las compañías low cost, hasta el último momento no se sabe que puerta queda más a tomar por .... para joder más al pasajero.

A la hora de subir al avión, teniendo que caminar 15 km para llegar a la puerta de embarque notificada dos minutos antes de la hora señalada y, por supuesto, debes ser puntual; pero cuando llegas ya están diciendo eso de ¨última llamada para los pasajeros con el vuelo destino a Madrid de ueling de las 18 horas, por favor, dirijanse a la puerta fin del mundo o nos iremos sin usted por listo¨

Cuando estás a punto de llegar a la altura de la puerta, ves que el mismo azafat@ que te atendió en la ventanilla de antes está mirando los billetes; yo particularmente pienso que para que vuelve a revisar mi documento de identidad si hace a penas unos minutos ya lo estudió y luego caigo en la cuenta de que, más allá de la asignatura ¨Mala leche: teoría y práctica¨ poco deben enseñarles, ya que ahora ni te sirven un delicatessen y hay vídeos demostrativos de como ponerte un chaleco salvavida.

Los azafat@s de abordo tienen una asignatura distinta aunque familiar: ¨Tener más mala leche que los azafat@a de tierra: teoría, práctica y más práctica¨ y de refuero ¨Como ser un verdadera hijodetuputamadre¨, también así, del tirón, también lo tiene patentado.
Además los que te acompañan durante el vuelo son mucho peores, te das cuenta al entrar, ya que te saludan con una sonrisa pero en el fondo te están diciendo: ¨cuando cerremos la puerta sois todos nuestros¨ y les acompaña esa risita maléfica que a mi, personalmente, me acojona hasta recordarla.

A veces, ahora, yo me lo pienso muy mucho antes de decidirme a coger un avión, he llegado a tener pesadillas con esta especie que no hace más que crecer y crecer y también su mala leche, se multiplican por momentos.

Hablando ya más a grosso modo, no sólo de Vueling, con la que tengo algo personal, diré que las compañías de bajo coste acaban siendo más caras que las otras como tengas cuidado y te leas detenidamente absolutamente toda la letra grande y pequeña de sus mails, téminos, condiciones bla, bla, bla; por no mencionar la pérdida de cabello por lo estresante de tratar con ellas ya sea personal, telefónica o digitalmente. 
Soy de las que opina que hay veces que vale la pena pagar un poco más por cierta seguridad y, sobre todo, un buen trato pero en el caso de viajar: ¨no debería cualquier persona que se dedique al trato directo tener unas normas básicas de conduta y atención, dejando al margen que lo haga con una sonrisa o no, pero con educación ante todo?

Post relacionados de amigos bloggeros y algunas webs:

8. Azafata de altos vuelos (aqui al menos se supone el trato será excelente)


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Hagamos un kit-kat...

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Hace tiempo, mucho tiempo que no hablo de mi en cuanto a mi vida personal se refiere y hoy he creo que ha llegado el momento, sobre todo porque ha sucedido algo que debe ser mencionado, recordado y, si fuera otro momento, incluso podria celebrarlo, pero creo que eso no se dará.

Estamos a punto de acabar febrero y significa que hace rato revase la frontera. Esa frontera que parecía infranqueable, que parecía que nunca se iba a pasar, esa frontera a la que me he aferrado tanto, tanto, durante tanto tiempo que, incluso ahora me parece mentira que la haya superado, sin a penas haberme alterado.

A veces aún me paro a pensar, cuando tenía algo, algo que me motivaba día a día, alguien a quien me aferraba; no pienso en nadie en concreto, solo pienso en lo que fue un día mi vida y lo que es ahora: nada.

Crei haber besado al sapo correcto, pero el principe en el que se convirtio fue malo y pronto volvio a su estado natural, un sapo. Me costo terriblemente superar ese trauma, hubieron muchos momentos en los que me vi vencida por completo pero finalmente, resurgi. Siempre supe que facil no seria, que caeria y caeria y tendria que volverme a levantar, una y otra vez. Y asi lo he ido haciendo. Mas de una noche suplicaba porque todo volviera a cuando era facil, cuando todo estaba bien, cuando las cosas eran simples o, sino, no resultaban tan criticas y duras. 
En ocasiones sigo teniendo sed de venganza y me imagino saliendo victoriosa...luego me pregunto que es lo que gano y de donde salgo con esa victoria y reacciono por saber que no me sirve de nada.

No ves el final, esa luz que quieres y sueñas por diferenciar a lo largo y largo del túnel, pero no aparece. Dudas de todo y todos, te preguntas si el resto de tu vida es eso lo que te espera. Hasta que un día, sin más, te levantas y ya nada es lo mismo.

He hecho un kit kat. Quería mencionar que pasé la frontera que me limitó durante estos últimos años; ya esta, la dejé atrás....y ahora qué?

Ahora seguir, no pararse, creer, soñar, confiar, esperar, desear....y el proximo sapo para cuando?
La vida me ha dado otra oportunidad porque ya no me escondo debajo de las sabanas, sabre aprovecharla?






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Conflicto: sexo masculino.

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Esta mañana, en Nueva York, mientras me duchaba, pensaba en lo grande de estar aquí para participar en estas conferencias sobre Social Media. Pensaba en como había llegado a gustarme tantísimo los ordenadores y la vida digital en general para verme aquí, expectante ante tales conferencias. Y le recordé. A mi primer novio, aquel que me introdujo en este mundo, aquel al que le debo mi, ahora devoción y casi mi vida entera, si tenemos en cuenta que vivo dedicada a internet y maquinas en general, además de mi hijo.

Ese pensamiento me llevo a otro que nada que ver con el primero; me vi pensando en que no le tengo en mi vida y me gustaría, me vi pensando en los años que pasamos juntos como pareja y como amigos, grandísimos amigos, los mejores amigos; me vi pensando en como fue decayendo nuestra relación, en como lo perdimos todo, en como le perdí; como, años después he tratado, no una, varias veces, en recuperar aquella amistad y sólo he recibido silencio como respuesta.

Conocerle a los 13 años marcó mi pasado. mi presente y mi futuro.
Prometerme el mismo día que le conocí, cuando le ví por primera vez en su casa, merendando yo con su hermana, él salía hacia la autoescuela, que sería mío; fue una promesa que cumplí, tras no poco esfuerzo.
Llevar mi promesa a buen fin cuando tenía 15 años, tras dos de amistad y tonteo, superó con creces todo tipo de sueño que huviera podido tener al respecto.
Sólo un año duró entonces nuestro amor...un año en el que me hizo mujer, con todas las letras; supé el sentir del amor, me familiaricé con el sexo, las ansias, el anhelo, los celos, la necesidad, el vacío en el estómago, las lágrimas ardiendo en mis ojos...todos y cada uno de los sentimientos que pueden acompañar a ese sentimiento de amar más que a la vida misma, a alguien, con él, lo sentí por primera vez.
Sufrí la pérdida de la única persona que veía como mi alma gemela y le rogué cada noche a ese ser superior durante 3 años, que me lo devolviera.
Durante esos 3 años le herí, de todas las maneras imaginables, hasta aquella que uno sólo ve en las telenovelas, enamoré a su hermano y me regodeé en sus brazos, sabiendo que le mataba saberlo, sabiendo que podía llegar a perderle porque, no éramos amantes, no éramos pareja, pero nuestra necesidad era diaria, horas al teléfono, coca-cocolas 4 noches de 5 entre semana, las otras noches que restaban jugábamos al futbolín o hablábamos, simplemente hablábamos en su coche a la puerta de mi casa.
Tres años pasaron en los que cada día amanecía preguntándole si volvía conmigo y, durante 3 años, su repsuesta fue que no. 
Un día que salíamos a cenar, como muchas otras noches, algo me dijo que esa cena íba a ser distinta; habían pasado casi semanas sin que yo volviera a preguntarle lo que no me había cansado de preguntar durante tanto tiempo, sin predemitación, simplemente un día dejé de hacerlo; me vestí más de la cuenta, cenamos y nos recogimos en su casa como tantas veces; la película seguía y él habló evitando pregunta, primero quisó saber porque había dejado de insistir y le dije que aunque lo supiera, no era el día en el que yo le respondería, que debía pronunciarse, pues yo lo había hecho durante tanto tiempo...lo hizo más por complacerme que por necesidad ya que no llegó a terminar la pregunta que yo, sentía sus labios junto a los míos; me tiré en sus brazos, después de tres años, era un palcer de dioses volver a besarle.
Que día, que recuerdos, aún disfruto viéndome en su cuarto, la cama contra la pared, todo a oscuras...incluso recuerdo la ropa que ambos vestíamos: yo una camisa blanca con un mono de falda con tirantes y la cinturilla alta, tacones. Él jeans, azul típico, levis obviamente, polo marrón, zapatos timberland, zapatos que se quitó cuando nos estiramos en la cama para ver la peli.
Durante los casi 3 años que estuvimos juntos como la pareja ideal me sentí amada, protegida, deseada, cuidada, amante, amiga, esposa, sueño, anhelo, necesitada; jamás me faltó un te quiero; ese te quiero que salió de sus labios tras un mes de haber recomenzado, en un río de Llivia al anochecer, mientras hacíamos caminos con el Vitara. Paramos en medio de las pequeñas aguas, me tiré sobre su regazo, escuchándole y mirando la fría oscuridad de la noche y mis sentidos despertaron al escucharle decir: ¨Te quiero¨...tras 3 años, volvió a decir en voz alta lo que nunca dejé de sentir que era cierto. A día de hoy, me resulta difícil imaginar un te quiero más sincero que ese.
Vivímos en San Francisco durante casi 6 meses juntos, ese fue el principio del fin. La convivencia fue perfecta, como todo con él; cero problemas, lo que fuera problema lo provocaba yo, consciente o no, sólo yo era el problema.
A la vuelta supe que eso debía terminar. Por la más estúpida de las razones, quería vivir. 
Quería salir, entrar, experimentar, arriesgarme, probar...lo dicho, la más estúpida de las excusas y me busqué enamorarme para apoyar más esa decisión.
Sé que le maté en vida, puedo romperme cuando lo recuerdo, sé que eso puede suceder porque se lo hice a él.
Lloró, rogó...imploró y esperó casi cuatro años a que yo viviera, experimentara, me arriesgara, probara e incluso, me enamora de otro que no era él.
Durante esos años siempre estuvo a mi lado; día a día, noche tras noches; nuestras coca-colas, nuestros partidos de futbolín; sus hombros secando mis lágrimas por pedazos de mi corazón heridos por un amor que no era el suyo. 
Me desmotró que me amaba, más que cuando estuvo conmigo y eso ya era difícil.
Yo deseaba amarle, deseaba sentir por él, lo que sentía por otro pero ya no pudo ser.
Una tarde me llamó para hablar, yo sabía que quería decirme que había comenzado a verse con una antigua compañera de colegio; quería decírmelo más para que yo reaccionara que por el mismo hecho de estar haciéndolo.
Quedamos en uno de nuestros bares...la Oca...antes de que pudiera hablar no esperé, quisé ser la mala, de alguna manera ya lo era; y me adelanté a pedir turno de palabra antes que él, quería que me odiara, que no dejará lugar a un quizás, no entonces, no a corto plazo, no a medio plazo:

¨Estoy embarazada¨

Murió.
Tras esas dos palabras su cara en unos segundo, dos a los sumo, mostraron rabia, decepción, desesperación, derrota, desamparo, hundido, vacío, necesitado, sin vida...y así se quedó.
Sus siguientes frases, una sucesión de sonidos de los que ni yo ni él fuimos del todo conscientes; frases que fueron las mínimas y necesarias antes de que él se levantara y dándome la espalda, me dejará tras de sí...hasta hoy.

Han pasado 10 años.
Nos hemos visto 4 veces.
Él ahora esta casado y con dos niños.
Nunca a respondido a mis mensajes de retomar contacto, su excusa la primera vez fue que su novia, actual mujer, no quería, no le perdonaría tener la mínima relación conmigo. En su momento me pareciónlo mejor, por él, sabiendo, conociéndole como le conozco, que era una regla que le convenía respetar, y lo acepté.
Pero tantos años han pasado que, cuando por una red social, traté, hace a penas dos meses, de que me contará como estaba y siguió respondiéndome con el silencio, tras tantos años me preguntó porqué.


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Remembered

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Lo llevo bien.
No estoy mas deprimida o mas desganada que anteriormente, todo sigue igual, todo.
De camino a S'agaro rememoraba mi ultimo viaje respecto a el
Pensaba pausadamente que tengo una cierta cantidad de malos recuerdos desde hace ya largo rato que se sumaban a estos ultimos,

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Slide: ¨32 anios de una vida¨

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Lo prometido es deuda; me levanté y estaban todas las imagenes subidas, el album por eso, acaba de una manera mas personal e intima, pero he preferido no incluir esas paginas...
Ahi va:

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