Lo que me gusta de ti

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Ayer noche me costaba mucho conciliar el sueño, de hecho, creo que finalmente me dormí a eso de las 6 de la mañana, hasta esa hora iba dando cabezazos cortos, demasiado cortos. Estaba muy despejada a pesar de estar cansada y, sin ni siquiera provocarlo, se me venia a la cabeza algunos detalles que me gustan, de ti y que, algunos, sólo algunos, te los he mencionado, otros, es en momentos como anoche que me paro a recordar y me doy cuenta de cuantas pequeñas cosas hacen que este completamente enamorada de ti.

Tu manera de hablar, el tono, el acento, la manera en que pronuncias, me gusta la forma que toman tus labios cuando hablas; esos labios que me besan y me transportan a otro mundo, esos labios que cuando se alargan un lado hacia los lados dibujan el gesto más hermoso que tu ara pueda reflejarme transmitiéndome la serenidad, la alegría y la felicidad que ahora compartimos.
Tu lengua, bien definida y muy personal, con una marca distintiva en el medio de la misma que me hace reconocerla y recordarla de manera única y exclusiva.
Tus ojos, esos ojos grandes con un color aún por definir consigue relajarme cuando me miras con tanto amor que puedo sentirlo en mis adentros.
Nariz prominente no vamos a engañarnos, pero esta perfectamente adecuada a tu aspecto, mejor no podría quedarte.
Adoro que tus manos me quieran conocer cada día, conocer cada rincón de mi cuerpo, a pesar de recorrerme entera en muy poco por ser yo tan pequeña para ellas, repiten una y otra vez, siempre como la primera.
De tu cuerpo me fascina todo y, créeme, a pesar de haberlo conocido ya, no pienso cansarme de reconocerlo día tras día.
No puedo por menos que esbozar una sonrisa de oreja a oreja cuando te recuerdo cocinando, tan concentrado para que el plato no solo quede rico sino presentable, me excita verte ante los fuegos y me emociona ver que lo haces para mi.
Sentado en el ordenador con las piernas cruzadas, un cigarro en la mano mientras deslizas el ratón con la otra, separado de la mesa, lo suficiente como para que tus rodillas no toquen el final del mueble y, en ocasiones, te balanceas aprovechando las ruedas de lo que te aguanta; entrecejo cerrado, a veces, por lo molesto de la pantalla, provoca en tu cara unas arrugas finísimas que las tengo ya más que memorizadas.
Me encanta verte bailar, todos esos movimientos medio en broma medio en serio que vas haciendo ya sea en un único lugar o con pequeños desplazamientos por la casa; como te mueves al ritmo del sonido me lleva a imaginarte moviéndote en otros lugares y eso...me da placer.

Tus andares también muy tuyos, se distinguen por su paso firme y bien marcado.

Tu risa, poco discreta, hacen que tiemblen labios, lengua, que se asoma a penas nada, pero lo suficiente como para distinguirla, y nuez, que se mueve a ritmo del resto.

Cuando te sientas en el sofá y, en un minuto, tus ojos se cierran sin poder remediar caer en un sueño que no tarda en ser profundo. Se te ve tan relajado...como me gustaría saber lo que sueñas tan apaciblemente...ojalá supiera si  es en mi en quien sueñas.

Lo que me puede es escucharte cantar; tú dices que no te gusta tu voz pero a mi me tiene atrapada, todo tú me tienes atrapada; pero cuando cantas, el ruido que estorba desaparece y sólo logro identificar tu voz, tu ritmo, tu letra. Y entonces me fijo en como tus labios producen cada palabra y recuerdo que me encanta tu manera de hablar, de gesticular cada sonido que pronuncias y tu lengua, esa que consigue transportarme hasta el cielo más alto.

Disfruto duchándonos juntos, cuando me mojas el pelo y me aclaras tan suavemente, con cuidado; cuando nos cambiamos bajo el grifo sin espacio para cambiarnos de lugar en la bañera y me besas aprovechando que tengo los ojos cerrados y me robas un beso bajo el agua que cae sobre mi.

Ver como te cuidas me dan ganas de cuidarte; como te pones las cremas, algunas que compartimos, como te afeitas para mi porque ya me dejaste marcada la primeras noches que vivimos juntos, una marca que ahora me acompaña en mi barbilla de por vida, como espero que hagas tu.

Tu manejo al volante, sé que estoy segura cuando me llevas a cualquier parte, al fin del mundo.
Me resultas adorable cuando a penas aguantas dos segundos en la cama antes de decirme: ¨no se te olvida algo¨, reclamando tu beso de buenas noches, beso que llega en ocasiones, cuando ya te esfuerzas por no consentir que se cierren esos dos hermosos ojos, sin antes sentir mis labios sobre los tuyos.
Despertarme, alargar mi brazo y notar que sigues ahí, es hacer que mi día comience de la mejor manera, no puede irme nada mal ese día, porque sé que estas conmigo.

Cada detalle de ti me vuelve loca.
Podría escribir y escribir cada una de las cosas que haces porque todas me dejan embelesada, todas me enamoran no sé cual más que otras.
Tu manera de mirarme, de hablarme, de tocarme, de hacer que me sienta feliz, tu manera de provocarme sonrisas, de tranquilizarme, de dármelo todo con un simple gesto como el de ¨azotarme¨mientras me cepillo los dientes, o me pillas de espaldas cambiándome y no me entero de lo que esta por venir...ese pequeño azote ve llena de vida.

Soy afortunada por haberte conocido.
Más afortunada, si cabe, por tenerte.

Quiero seguir conociéndote, enamorándome de todos y cada uno de los detalles que hacen que seas tú; quiero poder cerrar los ojos y recrear en mi mente todo aquello que te hace tan único y especial.
 No me canso de mirarte, no me cansare de mirarte, no quiero que hayan más minutos en los que no pueda mirarte.

Tengo suerte de haberte conocido.
Tengo suerte de tenerte.

Tengo suerte, te amo tal y como eres, no cambiaría absolutamente nada de ti, hasta lo que me irritará mañana, sé que me enamoró hoy de ti.

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